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Actitudes que nos llevan a la condenación


TEXTO: LUCAS 6:24-26

Tenemos que tener claro que hay UNA SOLA ACCIÓN que condena a las personas al infierno eterno: Rechazar a Cristo como su salvador.

Pero esta mañana reflexionaremos sobre las actitudes del corazón que llevan a las personas a rechazar a Cristo como salvador, y seguramente si tuviéramos la oportunidad de entrevistar a algunas personas que en este momento están en condenación eterna en el infierno nos confirmarían que rechazaron a Cristo por haber tenido en su corazón alguna de las actitudes que hoy reflexionaremos en la palabra de Dios.

Veamos en los textos que hemos leído cuáles son esas actitudes que llevan a las personas a la condenación eterna:

I. BUSCAR EL CONSUELO DE NUESTRA VIDA EN LAS COSAS Y NO EN DIOS (vers. 24)

El versículo nos habla de los ricos, pero no de todos los ricos en general, sino de los ricos que han puesto su corazón en las riquezas, que su consuelo está en las cosas materiales y no en Dios.

Pero tenemos que reconocer que no solamente los ricos tienen su consuelo en las cosas, en el dinero, en las personas, sino también millones de personas que quieren llenar el vacío de su corazón con las cosas y rechazan el amor de Dios para sus vidas.

Son personas que no comprenden que el dolor o el sufrimiento que les ha tocado vivir es parte del plan de salvación de Dios para sus vidas, para que lo busquen, para que encuentren en Dios su consuelo, y que el sane sus heridas del corazón.

Rechazan el amor de Dios y buscan llenar ese vacío con dinero, con bienes materiales, con parejas sentimentales, con títulos académicos, con vehículos, con posiciones laborales, etc., pero lastimosamente nunca pueden llenarlo, pues no es un vacío material sino espiritual, lo carnal, lo humano, lo material en nada aprovecha para el vacío espiritual del corazón (Juan 6:63).

II. NO RECONOCER SU NECESIDAD DE SER SALVOS POR MEDIO DE CRISTO JESÚS (LUCAS 6:25 a)

Nuestro Señor Jesucristo dijo que él era el pan de vida, el que come de ese pan que es Cristo será salvo, pero lastimosamente hay personas en el mundo que no tienen hambre de Cristo porque se sienten saciados.

Son personas que piensan que no necesitan de Dios porque tienen un buen empleo, piensan que no necesitan de Dios porque tienen dinero ahorrado para el futuro, piensan que no necesitan de Dios porque están disfrutando la vida, porque están jóvenes, etc.

La palabra de Dios nos enseña que, aunque nosotros no lo queramos reconocer somos necesitados de Dios:

A pesar de todas tus riquezas tú necesitas de Dios, porque los tesoros terrenales no sirven de nada para entrar al Reino de Dios (Lucas 12:16-21).

Aunque seas un joven tú necesitas de Dios porque la juventud no es para siempre (Eclesiastés 12:1)

Aunque estés disfrutando la vida en placeres tú necesitas de Dios porque todo en este mundo termina, y solo el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:17).

III. BURLARSE DEL LLAMADO DE DIOS (LUCAS 6:25 b)

En toda la historia de la humanidad han existido personas que se han querido burlar de Dios y sus profetas, que han hecho escarnio de la palabra de Dios, que se han reído del llamado de Dios para sus vidas.

Los soldados romanos escarnecieron, se burlaron de nuestro Señor Jesús (Mateo 27:27-31). Los gobernantes hicieron burla del mensaje de salvación predicado por Pablo (Hechos 26:24-25). Pero, aunque las personas se burlen del mensaje de Dios y sea una locura para ellos, para nosotros es poder de Dios para salvación (1 Corintios 1:18).

Tenemos que estar seguros de que, aunque las personas se burlen, o se rían del mensaje de Dios, la salvación que el Señor nos ha dado no es un juego, sino es cuestión literalmente de vida o de muerte.

IV. TRATAR SIEMPRE DE AGRADAR AL MUNDO, A LOS HOMBRES, AUNQUE ESO SIGNIFIQUE RECHAZAR LA SALVACIÓN DE DIOS (LUCAS 6:26)

Cuantas personas en el mundo rechazan el mensaje de salvación para sus vidas, porque no quieren quedar mal con sus familiares, porque no están dispuestos a perder amistades, porque no quieren sufrir burlas, o menosprecios, sino que siempre quieren ser agradables para los hombres, aunque desagrademos a Dios.

El Señor nos hace un llamado a cada uno de nosotros (Mateo 10:34-37), posiblemente efectivamente algunas de las personas que amas te podrán dar la espalda, pero tenemos que recordar: NADIE NOS AMA COMO DIOS.

© Oscar Flores. Todos los derechos reservados.